LA DESPEDIDA
Nuestros ojos se miraron fijamente y sentí ese cosquilleo en el pecho.
Tu sonrisa, justo como aquella vez; sonreíste mientras bajabas la mirada.
Qué suerte sentir de nuevo el mismo interés, la misma simpatía y la misma atención.
Esta no es una despedida dolorosa: no hay promesas rotas ni ilusiones que se desvanezcan.
Puedes voltear cuando quieras y tomar otro camino.
Yo también tengo una vida de la cual hacerme cargo, una que está ahí, esperando ser alimentada con asombro y curiosidad.
Haber coincidido contigo fue, sin duda, una bendición.
Gracias por la alegría y por este tiempo contigo.
Un sueño cálido se acerca.
Era necesaria esta despedida.
06/03/2026
Mi yo me habla