TU LUZ

TU LUZ

La noche es mi aliada, porque sé que pronto dormiré, y eso me da la esperanza de verte, sobre todo cuando el día ha sido difícil. Me apresuro a terminar mis tareas diarias antes de las nueve para tener tiempo de descansar. Desde hace mucho quiero verte; soñar contigo me sana, me fortalece, me da paz y descanso.

Anoche, al fin, pude sentir tu presencia.

Había una fila enorme; todos caminaban en orden, la mayoría estaba acompañada; las pláticas y las risas no faltaron. Yo también estaba allí; pero, a diferencia de los otros, avanzaba en silencio.

De pronto, una voz vibrante dijo: "Maribel viene por ti, el grande viene por ti". Me quedé paralizada. Sentí miedo. No quise voltear, pero sabía que era él. 

Pude sentir su presencia: su luz iluminaba a mi alrededor. Estaba justo detrás de mí.

Era un sueño del que me hubiera gustado no despertar, para poder quedarme el tiempo que necesitara y, cuando me sintiera preparada, voltear; caminaría hacia él, tomaría sus manos y luego lo abrazaría. Sé que lloraría, porque las lágrimas me brotan con facilidad cuando me invade la emoción.

No obstante, desperté. 

Muchas preguntas han cruzado mi mente. No hay señales certeras en los sueños; por más intérpretes que existan, nadie puede predecirlos. Y surgió la pregunta: "¿Voy a morir ya?"

Pero, ¿a quién le gusta hablar de la muerte? Menos ahora cuando más quiero vivir, porque soy consciente de que antes solo sobrevivía, que dejaba pasar los años entre miedo y la vergüenza. Ahora tengo la valentía y la responsabilidad sobre mí; quiero vivir hasta la vejez, aunque en el camino se ponga desafiante.

 Quiero ver mi piel arrugada, mi cabello llenarse de canas. Quiero caminar por el parque, aunque mis pasos sean lentos. Anhelo vivir en ese campo soñado y seguir escribiendo, porque las letras son mi pasión.

Necesito más tiempo; aspiro a tachar todos los objetivos que escribí en las gerberas. Soy de pasos cortos y seguros; me tomo los descansos necesarios y avanzo a mi ritmo. Sin embargo, no soy dueña del tiempo, y me inquieta pensar que puedo moldearlo a mi antojo.

Sé que el viaje hacia la eternidad llegará, pero por ahora quiero seguir aquí. Aunque la sensibilidad me incomode a veces, y me haga llorar por lo mínimo, sé que gracias a ella vivo cada experiencia con más profundidad.

sábado; 19/02/2026

9:53pm

Mi yo me habla