Soñé contigo

Anoche tuve un sueño.

La abuela me observaba, pero ¿Qué tiempo llevas parada en el mismo sitio sin decir nada? Me preguntaba.

¿Qué hacías parada ahí bajo la lluvia?

Siempre tan distante, acércate más que necesito de tu luz, pensé.

Desde tu partida, cada momento contigo lo tengo más claro, como aquellas mañanas de desayunos bulliciosos, de las tardes de leche con chocolate y pan. Siempre tenías algo que compartir; ese tacho marrón siempre guardaba sorpresas.

En ese tiempo jamás pensé que tu partida llegaría; para mí todo era para siempre. La muerte no existía, pero llegó, vino despacio con dolor y finalmente te llevó con ella.

Años después, hay palabras que quedan resonando en mi pecho como: lo siento abuela, por no abrazarte mientras pude; lo siento por no secar tus lágrimas; lo siento por quedarme callada esa tarde donde vi ese golpe caer en ti. Te hice caso, no se lo dije a nadie hasta ahora.

Pero anoche al fin la hablé; ella también se dirigió a mí. Caminé con ella por el mismo lugar donde antes anduvimos, mi eterno y lugar favorito donde crecí.  

Recuerdo sus palabras; me ha dicho que los problemas de ahora son tan pequeños, luego acarició mi cara, besó mis manos y a voz baja me dijo: "No tengas miedo".

Pude ver el lugar donde ahora está; el dolor en su cuerpo se ha ido, la vi saludable y sonriendo, pero yo aún no pertenezco a ese lugar, así que tuve que salir.

Seguí mirándola desde lejos, y aunque la llamé, ella no respondió. Y luego desperté.